
Posted By Eva Murillo- Comments 0
1. La «Radio del Dolor»: ¿Por qué no puedes dejar de pensar en tu ex?
Mira, si son las 3 de la mañana y estás mirando el techo mientras en tu cabeza suena una radio que solo emite fracasos, recuerdos de cuando todo iba bien y diálogos que nunca ocurrieron, no estás perdiendo la cabeza.
Simplemente tienes la «Radio del Dolor» sintonizada a todo volumen.
Lo que nadie te cuenta (porque queda feo decirlo) es que tu cerebro ahora mismo es el de un adicto necesitando su dosis. La ciencia dice que una ruptura activa las mismas zonas del cerebro que el síndrome de abstinencia de la cocaína. Así de crudo. No es falta de voluntad, es química. Estás en pleno «mono» emocional y tu cerebro intentará convencerte de que llames, escribas o mires su Instagram para calmar el ansia. Pero eso, amigo/a, solo hace que la radio suene más fuerte.

2. Tres errores comunes que alimentan el bucle
La mayoría de la gente, cuando le rompen el corazón, hace exactamente lo que garantiza que el dolor dure meses más de lo necesario. Aquí los tres clásicos:
Buscar el «porqué» como un detective privado: Te obsesionas con encontrar la razón lógica. «¿Qué hice mal?», «¿Cuándo cambió?». Spoiler: No importa. El cierre es algo que decides tú, no algo que te concede la otra persona con una explicación que, probablemente, sea mentira.
El «Stalkeo» masoquista: Mirar sus redes «para ver si está bien» es como intentar apagar un incendio echándole gasolina. Cada vez que ves su foto, le das a tu cerebro una micro-dosis de la droga que lo está matando.
El efecto del oso blanco: Intentas «no pensar en él/ella». Craso error. Cuanto más te prohíbes pensar en algo, más espacio ocupa en tu mente. Es una trampa psicológica básica y estás cayendo de cabeza en ella.
3. Técnicas de Inteligencia Emocional para frenar la rumiación hoy mismo
Si quieres alivio hoy, deja de intentar que los pensamientos desaparezcan y empieza a gestionarlos como un adulto.
Prueba esto: La Cita con la Obsesión. No intentes no pensar durante 24 horas. Es imposible. En su lugar, dile a tu cerebro: «A las 19:00 nos sentamos 15 minutos a llorar y a pensar en toda esta merda. Pero ahora mismo, tengo cosas que hacer»*. Cuando el pensamiento venga a las 11:00, posponlo. Le quitas el poder al caos y se lo das a tu agenda.
Y si el bucle se pone insoportable, vuelve al cuerpo: toca algo frío, huele algo fuerte, muévete. El cerebro no puede estar en el «porqué» y en el «aquí» al mismo tiempo. Elige el aquí.
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¿Por qué los consejos de tus amigos no están funcionando?
Tus amigos te quieren, pero sus consejos suelen ser basura.
Te dicen que salgas, que bebas, que te bajes Tinder o que «un clavo saca otro clavo». Eso es como ponerle una pegatina de una carita sonriente al indicador de gasolina vacía de tu coche: el coche se va a parar igual.
El problema no es que te falte fiesta, es que has perdido tu identidad. El bucle mental es el síntoma de que no tienes ni idea de quién eres ahora que esa persona no está. Y ningún mojito ni ningún desconocido/a en una app te va a devolver esa respuesta.

5. De la obsesión a la reconexión: Cómo recuperar tu Brújula Interior
Olvidar es de mediocres. La gente que realmente sana no olvida, sino que reconstruye.
La solución no es que el recuerdo desaparezca, sino que ese recuerdo deje de doler porque tu vida actual es mucho más interesante que tu pasado. Aquí es donde trabajamos tu Brújula Interior.
Cuando dejas de orbitar alrededor de lo que perdiste y empiezas a entender tus propios mecanismos (sí, hablo de saber qué tipo de personalidad tienes y por qué reaccionas como un niño herido), la radio empieza a perder señal. No es magia, es diseño de identidad. Cuando sabes quién eres, dejas de mendigar explicaciones.
6. Conclusión
Puedes seguir escuchando la Radio del Dolor hasta que se te agoten las pilas, o puedes decidir que ya has tenido suficiente de ser tu propio prisionero.
Yo estoy aquí, con toda mi experiencia y un optimismo que a algunos les molesta, pero que a mis clientes les salva la vida, para decirte que hay salida. Y es una salida mucho más brillante de lo que crees.
Si sientes que tu cabeza es una cárcel y estás listo/a para recuperar tu identidad, no tienes que hacerlo solo/a. Agenda tu sesión de claridad de 30 minutos y tracemos tu mapa de salida. Hagámoslo antes de que vuelvan a dar las 3 de la mañana.
